martes, 8 de marzo de 2016

Ferenzky en el Himalaya, de Alejandro Dolina

Capítulo 63
Ferenzky en el Himalaya

Las caravanas que atraviesan el Asia central suelen extraviarse con la mayor frecuencia. La sabiduría de los jefes consiste en aceptar como bueno cualquier lugar al que lleguen. Cuando alguien les pregunta adónde van, estos hombres no responden. No por reserva, como suele creerse, sino por verdadero desconocimiento. 
El señor Marco Ferenzky formo parte de una caravana que -según sus sospechas- se dirigía al Nepal. En algún lugar de la cordillera vinieron a dar con una aldea que parecía colgada de la montaña. Una constante ventisca ocultaba por completo los detalles. Los camellos, los hombres, las chozas y los peñascos eran la misma cosa en aquel lugar. Los lugareños hablaban un idioma que nadie comprendía. Sin embargo Ferenzky empezó a dialogar en ruso con un anciano que parecía ser el más sabio de la aldea. 
-Hablo todas las lenguas- dijo el hombre-. Es un don. 
-También yo- mintió Ferenzky con súbito acento eslavo-. Sin embargo, no puedo entender lo que dicen sus paisanos. 
-El nuestro es un idioma extraño, una mezcla. Contiene muchas palabras de significado plural. La frase el sol esta brillando también puede traducirse como nunca haré tal cosa y pronunciada por un pastor significa la tierra es pobre en peces. 
El anciano dijo que su nombre era Inn y explicó que en su lengua no había género. Hombres y mujeres usaban los mismos nombres y los objetos eran todos neutros. 
-Como usted ve, el frió nos obliga a estar siempre muy cubiertos. Una mujer es igual a un hombre. Para nosotros no es muy importante la distinción. Uno puede conocer durante largos anos a una persona sin saber a que sexo pertenece. Apenas si hay rumores. Lo consideramos un detalle menor, como entre ustedes podría ser el grupo sanguíneo. Solo la maternidad lo pone en evidencia. 
-¿Y donde esta el deseo?- Pregunto Ferenzky. 
-El deseo esta en lo nuevo. Solo gozamos de lo que nunca hemos hecho en el pasado. En nuestra lengua, nuevo es también cumbre del placer. 
Nos gusta lo recién llegado. Inn explicó que en aquella aldea el amor era casi inexistente y que la palabra que lo designaba podía interpretarse como una vez cada mil años. 
-Los múltiples significados suelen conducir a una indecisión perpetua. Suki significa al mismo tiempo recordar el pasado y esperar el futuro. La frase siempre voy a Lasha se entiende como nunca fui a Lasha. O-tsi es ilusión, pero también huevos de ave y desengaño. 
Inn permaneció un largo momento en silencio y después, con un murmullo, hizo la siguiente confesión. 
-La verdad es que aquí cada uno oye lo que quiere. El lenguaje es interpretativo. Los mensajes varían en el trayecto y nadie se da cuenta o a nadie le importa. Si es también no, o quizá. No es posible aceptar ni rechazar. Nacer es morir. Quedarse es partir. 
Ahora, cuando yo le digo que mi humilde choza es suya y que me prosterno ante su dignidad de huésped, tal vez le estoy diciendo que odio a los extranjeros y que su madre no es digna de lavar las sabanas de la ultima prostituta de Bombay. Y cuando mis hombres le dicen al jefe de la caravana que pueden pasar la noche en la aldea, también dicen con esas mismas palabras que cuando estén dormidos los mataremos a todos y nos apropiaremos de sus mercancías. 
Ferenzky sintió la tentación de observar que todo lenguaje es interpretativo y que en cualquier lugar del mundo la oscuridad, el viento, la nieve y las máscaras impiden toda comunión. Sin embargo, se acerco a Inn, lo mandó a la puta que lo parió y a renglón seguido le pegó una patada en el culo. El anciano cayó de bruces en la nieve. La caravana zarpó inmediatamente. Los lugareños corrían detrás y gritaban palabras que traducidas al ruso significaban adiós, adiós, quieran los dioses que volvamos a encontrarnos, pero también oh, perros trashumantes, no saldrán vivos de aquí.


Alejandro Dolina, Cartas Marcadas

1 comentario:

  1. que genialidad hermano, lo mandó a la puta que lo parió y a renglón seguido....

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